“3. Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo;

4. no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.”

Filipenses 2:3-4

En estos versículos que leemos hoy, el apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, nos entrega sabios consejos de vida, los cuales son muy necesarios para nuestra vida cristiana, y en el versículo 3, leemos: “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad”, y esto, es importante pues, en nuestro diario vivir, las contiendas o discusiones sobre cuestiones bíblicas  son comunes entre nosotros, las cuales obviamente queremos ganar o tener la razón, y esto conlleva a vanagloriarnos, lo cual, si bien es cierto, para nosotros puede ser agradable y satisfactorio, aquí el apóstol Pablo nos confronta diciéndonos que esto no debe ser así, sino más bien, siempre debemos actuar con humildad, “estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo”.

Luego, en el versículo 4, nos dice: “no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros”, o sea, nuestro actuar debe ser primero a favor de los demás, y luego, a nuestro favor. Normalmente nosotros nos preocupamos por nuestro bienestar, y en eso ponemos todo nuestro empeño, pero aquí se nos enseña que nuestra preocupación deben ser primero los demás, y después nosotros. Esta es una enseñanza que debemos aplicar siempre en nuestra vida.

Pr. Herman Gajardo P.