“ 16. Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo;

17. aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda.

18. Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.”

Isaías 1:16-18


El profeta Isaías fue usado por Dios para que todo el pueblo de Israel conociesen al Señor en una dimensión diferente, más cercana, perdonador, paciente, amoroso, pendiente de cada uno, conocedor de sus necesidades, y además llamando al que quiera oír su voz y obedecer sus mandamientos, para colmarlos de bendiciones.


Si se fija en los versículos leídos notará qué hay una clara invitación a replantear su vida, a dejar lo malo y volver a cumplir el propósito para el cual Dios los llamó. Muchas veces esperamos que Dios se acuerde de nosotros, pero nosotros nos olvidamos de Él, haciendo todo lo contrario a lo que Él nos ha ordenado hacer, y sus preceptos y mandamientos los dejamos en segundo plano


La Palabra del Señor se mantiene vigente, por lo cual es el Señor mismo quien nos sigue llamando a oír su voz, a que nos pongamos a cuenta con Él, pues Él perdonará nuestros pecados y nos limpiará de toda nuestra maldad. Solo debemos creer en Él y aceptar su llamado, entonces nuestra vida se llenará de gozo, y Dios mismo se encargará de cuidarnos, de enseñarnos, de protegernos, y de extendernos su mano para caminar siempre solo con Él.


Pr. Herman Gajardo P.