“5. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,

6. el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,”

Filipenses 2:5-6

En estos versículos que leemos hoy, el apóstol Pablo nos insta, no solo a imitar su propia pasión por cumplir el mandato de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, sino a ir mas allá de solo esforzarnos por imitarle a él, pues, en el versículo 5, escribe: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús”, haya, es la palabra que usa, o sea, cada uno de nosotros, debemos tener este sentir que había en Jesús, o sea, Pablo nos hace dirigir nuestra mirada en Aquel que es nuestra meta, nuestra finalidad de vivir, nuestra esperanza de gloria, Aquel que no le importó su trono, su majestad, su soberanía, y por amor a nosotros, lo deja todo a un lado, y vino a vivir entre nosotros, para indicarnos y mostrarnos el Camino a casa.

En el versículo 6, Pablo escribe: “el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse”, enfatizando el gran y maravilloso amor de Dios para con nosotros, y a través de Jesús mostrarnos su gloria, como leemos en la carta a la Iglesia de Colosas: “Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación” (Colosenses 1:15), y todo esto con la única finalidad de sacarnos de la esclavitud del pecado, y darnos su magnífica salvación.

Pr. Herman Gajardo P.