“27. Despertando el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido.

28. Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí.”

Hechos 16:27-28

A pesar de que Pablo y Silas estaban cantando, y los presos oían los cánticos, el versículo 27, que leemos hoy, dice que el carcelero estaba durmiendo, posiblemente debido a que Pablo y Silas estaban en un calabozo al fondo de la cárcel, y donde el carcelero estaba no se oía; pero también puede ser que, el carcelero simplemente no quería oír nada pues estaba absorto en su responsabilidad, y su carácter era duro debido a su profesión. De esta misma manera, la Biblia nos enseña que hay muchos que , aunque se les predique las buenas nuevas de salvación, no quieren oír ni saber nada, y siguen absortos en su vana manera de vivir… hasta que un terremoto lo despierta y su única opción es la muerte.

El párrafo bíblico que leemos hoy dice que “el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido” (vv 27), y esto, pues el cargo ejercido así lo ameritaba, pero, en medio de las circunstancias adversas, Dios siempre tiene a alguien para indicarnos la solución, y en el versículo 28, leemos: “Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí”, en otras palabras, “hey amigo, estamos aquí, y tenemos una Palabra de vida para ti, en medio del caos reinante”. Dios tiene todo en control. Cumplamos nuestro ministerio.

Pr. Herman Gajardo P.