“18. Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos; no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar.”

1 Pedro 2:18

La esclavitud era algo normal en los tiempos que las Sagradas Escrituras fueron escritas, y estas personas llamadas siervos o criados estaban al servicio y disposición de sus dueños o amos, y no podían desobedecer las órdenes que recibían, pues se exponían a ser castigados físicamente, con azotes o con la privación de alimentos. No tenían derecho a nada, pues eran esclavos. Pero Dios utiliza esta situación, que era aceptada como normal entre los hombres, para enseñarnos acerca de los sinsabores de ser un esclavo, y a pesar de eso, en el versículo que leemos hoy, la indicación es a estar sujetos en obediencia y con todo respeto a sus dueños, sean buenos o sean malos. Jesús no vino con la idea de abolir la esclavitud, sino de enseñar a los esclavos a permanecer en obediencia y sujeción, pues la salvación del alma es más valiosa e importante que cualquier condición.

La supremacía que tenía el pecado sobre nosotros, haciéndonos esclavos de nuestra naturaleza pecaminosa, nos hacía ser esclavos del pecado, pero ahora en nuestra nueva vida, como hijos de Dios, debemos considerarnos como esclavos, pero de Cristo, por amor a su señorío y gracia redentora, por lo cual nuestra obediencia y sujeción al Señor es inherente a nuestra dependencia de Dios, pues Él es nuestro dueño, nos compró a precio de sangre. Tremendo. Maravilloso.

Pr. Herman Gajardo P.