“13. Yo tenía muchas cosas que escribirte, pero no quiero escribírtelas con tinta y pluma,

14. porque espero verte en breve, y hablaremos cara a cara.”

3 Juan 1:13-14

En cierta ocasión, mientras preparaba un tema para exponerlo a la congregación, buscaba en varias partes de la Biblia, versículos que me sirvieran de apoyo para lo que tenía en mente, pero no encontraba los que fueran mas precisos, por lo cual seguía buscando y escudriñando para sentirme respaldado por el Señor, normalmente cuando uno prepara un estudio o un sermón, lo que uno hace es orar, buscar en la Biblia, meditar en lo que el Señor nos va mostrando, o lo que quiere que nosotros digamos, y seguimos leyendo, y seguimos orando, yo en eso estaba cuando de pronto aparecen estos versículos frente a mis ojos, y de inmediato me estremecí, y sentí dentro de mi que era Dios mismo quien me estaba hablando, y leo estos versículos como si en mis oídos resonaran estas palabras:

“Yo tenía muchas cosas que escribirte, pero no quiero escribírtelas con tinta y pluma, porque espero verte en breve, y hablaremos cara a cara”… y me di cuenta, o entendí, qué hay muchas cosas, que muchas veces intentamos buscar en las escrituras, una luz, una aclaración, un concepto, o un precepto bíblico, que satisfaga nuestra inquietud, ya sea personal, o ministerial, y que a nosotros nos hacen buscar, escudriñar y estudiar su Palabra, y una y otra vez saborear su dulce alimento para nuestras almas y aprender de ella para nosotros enseñar y guiar a nuestros dirigidos.

Pero muchas veces no encontramos lo que precisamente buscamos, y quizás haya sido eso, lo que en esa ocasión me ocurrió, y pude comprender qué hay cosas que no están escritas, pues Dios quiere vernos, quiere estar con nosotros a solas, quiere que nos demos un tiempo para escuchar su dulce voz, y eso fue lo que entendí, que lo que no encontramos escrito en su Palabra, podemos conversarlo directamente con el Señor, en esos momento íntimos de oración, de adoración, y de clamor, donde el Señor vea y escuche a nuestro corazón hablar, pues, al fin y al cabo, es una poderosa invitación que viene directamente de Él: “espero verte en breve, y hablaremos cara a cara”, y estaremos entrando en una nueva dimensión espiritual en su maravillosa Presencia, solo Él y yo, Solo Él y tú. Atrévete a entrar a su Presencia.


Pr. Herman Gajardo P.