“7. Cantad a Jehová con alabanza, Cantad con arpa a nuestro Dios.

8. Él es quien cubre de nubes los cielos, El que prepara la lluvia para la tierra, El que hace a los montes producir hierba.

9. Él da a la bestia su mantenimiento, Y a los hijos de los cuervos que claman.

10. No se deleita en la fuerza del caballo, Ni se complace en la agilidad del hombre.

11. Se complace Jehová en los que le temen, Y en los que esperan en su misericordia.”

Salmo 147:7-11

Hermoso Salmo de alabanza y adoración al Señor, en el cual el salmista nos insta a cantarle y a tocar instrumentos de cuerda, porque Dios es digno de recibir toda la honra y toda la gloria. En los versículo 8 y 9 leemos diferentes razones que tenemos que considerar, por la cual debemos siempre alabar y adorar al Señor.

Pero el versículo 10, es una importante advertencia para indagar y conocer el punto de vista del Señor versus el nuestro, pues al leer que “no se deleita en la fuerza del caballo”, nos plantea que a Dios no le interesa el mejor esfuerzo que nosotros hacemos al hacer o preparar cosas o elementos para agradarle a Él, y el versículo además agrega “ni se complace en la agilidad del hombre”, con lo cual debemos aprender y tener siempre presente que nuestro mejor esfuerzo y preparación, al Señor no le impresionan en lo más mínimo.

Lo que verdaderamente complace al Señor está en “los que le temen, y en los que esperan en su misericordia”... que tremenda revelación, pues al entenderlo nuestro enfoque de preparación para alabar y adorar al Señor, está primeramente en agradarle con un corazón sincero, en integridad, y lo que cantemos o el instrumento que toquemos será lo secundario, pues Dios no mira ni escucha lo que nosotros miramos o escuchamos, Él mira nuestro corazón. Procuremos entonces agradar a Dios con todo nuestro corazón, y eso será el impulso para prepararnos y ser los mejores cantantes, los mejores músicos, los mejores adoradores... solo entonces podremos esperar confiados en su misericordia.

Pr. Herman Gajardo P.