“9. Porque los malignos serán destruidos, Pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra.”

Salmo 37:9

Una de las cosas que David hace hincapié en sus escritos, es a darle siempre a Dios toda la honra y toda la gloria, pues él pudo experimentar en carne propia muchas veces los ataques del enemigo, pero siempre salió victorioso, pues él puso su confianza en el Señor, quien nos cuida y nos protege aún sin darnos cuenta, pues Él tiene cuidado de nosotros. David sabía que Dios se encargaría de sus enemigos, por lo cual él siempre se sentía seguro y confiado, de hecho, cuando se enfrentó al gigante Goliat, él, con toda valentía y seguridad, le enrostra a Goliat diciéndole que viene “en el Nombre de Jehová de los ejércitos, y Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré” (Samuel 17:45-46). David sabía que Dios destruiría a sus enemigos, por eso escribe, en el versículo que leemos hoy: “Porque los malignos serán destruidos”, Amén..!! se trata de poner nuestra confianza en Dios.

Luego, el versículo agrega: “Pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra”, dándonos a entender que si tenemos que escoger entre esforzarnos para alcanzar alguna meta en nuestra vida, para sentirnos realizados, o simplemente aprender a esperar en el Señor, y abocarnos a cumplir su voluntad en nuestra vida, incluyendo el negarnos a nosotros mismos, como nos enseñó Jesús, quizás no sea fácil, quizás no sea atractivo, pero aprender a esperar en Dios trae recompensa, tendremos acceso a la vida eterna, a estar para siempre al lado del Padre, y reinando con Jesús, pues esa es su promesa: “vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Juan 14:3).

Pr. Herman Gajardo P.