“27. a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria,”
Colosenses 1:27
La palabra “gloria”, según el diccionario es: “la manifestación de la Presencia de Dios”, por lo cual cada vez que encontramos esta palabra en las Sagradas Escrituras, es para graficar la maravillosa grandeza y majestuosidad de Dios. Un salmo dice: “con tremendas cosas nos responderás” (Salmo 65:5), dándonos a entender proféticamente que algo grande, algo que supera nuestra imaginación ocurriría, en respuesta a nuestro clamor debido a nuestra condición por causa del pecado en nosotros. David escribió: “¿Quién es este Rey de gloria? Jehová de los ejércitos, Él es el Rey de la gloria” (Salmo 24:10), y el apóstol Juan dice: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14).
El versículo que leemos hoy hoy dice: “a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles”, o sea a los que no eran del pueblo de Israel, a nosotros, a los incircuncisos, a nosotros los gentiles, pero el misterio se devela y Dios nos amó a nosotros, y nos incluyó a los que vivimos en los confines de la tierra (Chile), a los que no teníamos esperanza, a los que sólo merecíamos la muerte, pero Jesús nos incluyó en su muerte y también tenemos la oportunidad de ser salvos, y no siendo hijos, fuimos adoptados por Él, y Jesús es el Cristo, Jesús es el Mesías prometido, Jesús es el amado del cielo, Jesús es la Gloria del Padre, y Él es “Cristo en vosotros, la esperanza de gloria”. Jesús es nuestro Salvador.
Pr. Herman Gajardo P.


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