“8. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.

9. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.”

Josué 1:8-9

Los versículos que leemos hoy, son unos de los más conocidos por los cristianos y Dios los dejó allí escritos para que generación tras generación pudieran saber que su propósito es que conozcamos su voluntad y aprendamos a confiar en sus promesas de bendición y cumplamos lo que Él nos pide que hagamos, para que nuestra vida sea agradable, placentera, y sepamos y tengamos la seguridad que nuestro sustento viene de Él, y nuestros éxitos solo serán posibles si le obedecemos a Él, y que si guardamos, y obedecemos sus mandamientos, y no nos apartamos de sus preceptos, en todo nos irá bien.

El versículo nos insta a que de día y de noche meditemos en su Palabra, para que nuestros pasos, cada decisión que tomemos, sea de acuerdo o conforme a lo que allí está escrito, para que las consecuencias de nuestro proceder sean alineadas por el propósito que Dios tiene para cada uno de nosotros, y se cumpla su promesa de bendición que dice que solo “entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”, de lo contrario no tenemos ninguna seguridad que en nuestros planes, o en nuestros proyectos, o en nuestro matrimonio, nos vaya a ir bien, pues estaremos a merced del enemigo, y Dios no estará a nuestro favor.

En el versículo 9, leemos una reiteración de los consejos de Dios para nosotros, al repetir: “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”, y cuyas palabras están grabadas en nuestra mente y en nuestro corazón, pues cada día nos esforzaremos, y seremos valientes, no seremos amedrentados por las circunstancias adversas, sean estas físicas, emocionales, o espirituales, pues nuestra confianza está en el Señor, y sus promesas son ciertas, y se cumplirán en nuestra vida, pues Él estará con nosotros en dondequiera que vayamos.

Pr. Herman Gajardo P.