“16. porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre.
17. Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo.
18. Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado.”
Hechos 9:16-18
En el versículo 16, del párrafo bíblico que leemos hoy, dice algo muy interesante y a la vez muy importante tenerlo en cuenta, pues es algo que no queremos experimentar, pero como dice el versículo “es necesario padecer por mi nombre”, a veces pensamos, o creemos, que nada nos puede pasar porque el Señor nos protegerá, que en Él estamos cobijados, y que en todo nos irá bien, pero aquí nos da una perspectiva diferente que tenemos que asimilar, pues no podemos pensar que estamos exentos de tener que sufrir, pues para que se cumpla el propósito de Dios en nosotros, debemos prepararnos, y capacitarnos, y dejar que Dios nos moldee a su imagen y semejanza.
En el versículo 17, leemos: “Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo”, no basta sólo con ser sanado, o ser libre de algo que nos aqueja, debemos también ser llenos del Espíritu Santo, pues solo estando llenos podremos entender muchas cosas y también tener poder para vencer, en todo aquello que se levante contra nosotros. Además, el versículo 18 termina diciendo: “y recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado”, recibió lo que él necesitaba, pero también, y en obediencia al mandato, se bautizó. ¿Usted, fue lleno del Espíritu Santo cuando creyó?, ¿Usted, en obediencia al mandato de Jesús, se bautizó?. Contáctenos si necesita ayuda.
Pr. Herman Gajardo P.


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