“5. Alma mía, en Dios solamente reposa, Porque de él es mi esperanza.

6. Él solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré.

7. En Dios está mi salvación y mi gloria; En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio.”

Salmo 62:5-7

Cuando hemos dejado nuestra vida, nuestro futuro, nuestros sueños, en manos del Señor, nuestra alma lo sabe, pues la Presencia de Dios comienza a reinar dentro de nosotros, y su paz nos da la tranquilidad que antes solo anhelábamos, pero que ahora forma parte de nuestra existencia, de nuestro entorno, de nuestra familia, y la bendición del Señor comienza a activarse en nuestra vida, es entonces que comenzamos a reconocer que solo Dios es nuestra esperanza, y aprendemos a reposar, a descansar solo en Él.

El versículo 6 del Salmo que leemos hoy, dice que: “Él solamente es mi roca y mi salvación”, y el salmista declara lo que Dios es para él, y publica que solo Dios es su Roca y su Salvación, y al hablar de roca es porque lo considera su firme fundamento, y que en sus leyes y preceptos está la fortaleza de su vida, y considera que es su Salvación, pues las circunstancias adversas pueden ser avasalladoras, abrumadoras, pero si el Señor es nuestra Roca y nuestra Salvación, entonces en Él estamos confiados y seguros.

El versículo 6 termina diciendo: “Dios es mi Refugio, por lo cual no resbalaré”, enseñándonos que refugiados en el Señor jamás resbalaremos, luego en el versículo 7, el salmista escribe: “En Dios está mi salvación y mi gloria; En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio”, reiterando su total dependencia del Señor, declarando una vez más que en Dios está su Salvación, su gloria, su Roca fuerte, y su Refugio… maravillosa dependencia que debemos imitar y así comprobar cada día su gran amor y su cuidado por nosotros.

Pr. Herman Gajardo P.