“7. Mas yo por la abundancia de tu misericordia entraré en tu casa; Adoraré hacia tu santo templo en tu temor. 8. Guíame, Jehová, en tu justicia, a causa de mis enemigos; Endereza delante de mí tu camino.”
Salmo 5:7-8
Que claro tenía David estos conceptos en relación a su posición delante de Dios, él sabía que era misericordioso, y además, en abundancia, como dice la primera parte del versículo 7 que leemos hoy, y que por eso, él, y también nosotros, podemos entrar en su Presencia, en su habitación, y permanecer allí en intimidad con nuestro maravilloso Dios, pues no hay nada más tierno y sublime que estar en su Presencia, por lo cual, al adorar levantamos nuestras manos hacia el cielo, y nuestra voz la dirigimos hacia arriba, en señal que nuestro Dios desde su morada escucha a nuestro corazón, y le adoramos, con temor y gratitud.
En el versículo 8, leemos: “Guíame, Jehová, en tu justicia, a causa de mis enemigos”, y estas palabras hoy las hacemos nuestras, y pedimos a Dios que nos guíe, que nos direccione, que nos enseñe, en su justicia, las decisiones que tengamos que tomar, debido a los enemigos que se levantan en contra nuestra para hacernos perder el rumbo, y separarnos de los fundamentos bíblicos. Luego, el versículo termina con la siguiente plegaria: “Endereza delante de mí tu camino”, o sea, alúmbranos en momentos de oscuridad, para no tropezar, para no tomar determinaciones sin consultar su Palabra, pues solo Dios puede guiarnos en medio de los tiempos violentos que nos ha tocado vivir.
Pr. Herman Gajardo P.


Sé la primera persona en compartir una reflexión.