“30. Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees?
31. Él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él.”
Hechos 8:30-31
El contexto del párrafo bíblico que leemos hoy, nos enseña que Felipe fue enviado por un ángel para que se acercara a un carruaje que iba por un camino desierto, el pasajero que llevaba era un importante representante del gobierno de Etiopía, y este hombre había venido a adorar a Jerusalén y ahora iba de regreso a su país, y el versículo 30, dice: “Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees?”, y esto es muy interesante, pues aún hoy en día existen muchas personas que les gusta mucho leer, otros son muy estudiosos de las sagradas escrituras, incluso algunos hasta se aprenden versículos y párrafos de memoria, y los recitan para aplicarlos o compartirlos de acuerdo a la ocasión que les toque vivir, pero aquí Felipe hace una pregunta que confronta: “…pero ¿entiendes lo que lees?”, ¿entendemos lo que el autor quiso decir?, ¿o solo deducimos lo que a nosotros nos parece?, ¿sabe?, no hay nada mejor para entender un escrito que te lo explique el propio autor, y la Biblia, si bien fue escrita por numerosos escritores, a través de muchos años, todos concuerdan en el mismo fin, ¿y como puede ser esto así?, pues porque la Biblia es la Palabra de Dios y cada escritor fue inspirado por el Espíritu Santo..!! (2 Timoteo 3:16).
En el versículo 31 leemos: “Él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él”, esto nos da a entender que todos necesitamos a alguien que nos ayude a entender las escrituras, de manera de no sólo llegar a conocerla sino también obedecerla, y ponerla en práctica en nuestra vida. Es necesario que nos congreguemos y aprendamos de cada estudio bíblico que se nos comparte.
Pr. Herman Gajardo P.


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