“ 5. Abrió, pues, Esdras el libro a ojos de todo el pueblo, porque estaba más alto que todo el pueblo; y cuando lo abrió, todo el pueblo estuvo atento.
6. Bendijo entonces Esdras a Jehová, Dios grande. Y todo el pueblo respondió: ¡Amén! ¡Amén! alzando sus manos; y se humillaron y adoraron a Jehová inclinados a tierra.
7. Y los levitas Jesúa, Bani, Serebías, Jamín, Acub, Sabetai, Hodías, Maasías, Kelita, Azarías, Jozabed, Hanán y Pelaía, hacían entender al pueblo la ley; y el pueblo estaba atento en su lugar.
8. Y leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura.”
Nehemías 8:5-8
Leer la Biblia es algo maravilloso. En la lectura que leemos hoy, un hombre llamado Esdras lee una copia de la ley encontrada en las ruinas del templo de Jerusalén. Y todo el pueblo estuvo atento. Tremendo ejemplo para nosotros hoy. Además dice: “alzando sus manos; y se humillaron y adoraron a Jehová inclinados a tierra”. Maravillosa reacción emocional y espiritual.
Pero también, en esa ocasión Esdras y Nehemías, habían puesto personas que hicieran entender la ley al pueblo, y ellos estaban muy atentos en su lugar. Creo que los ejemplos dados aquí son más que suficientes para asimilarlos y ponerlos en práctica en nuestra vida devocional.
¿Porqué tanto interés en que la gente entendiese las escrituras?... porque lo maravilloso no es solo oír la Palabra, aunque sea con mucha atención y dedicación, lo realmente importante es entender las escrituras..!! pues ellas hablan de Cristo, nuestro Salvador..!! Si no entendemos hoy las escrituras, entonces solo será conocimiento bíblico, y esto nos lleva a ver las escrituras como una opción para creer o no creer, pero no depende de lo que nosotros saquemos como conclusión, así como el mundo lo hace, sino que las sagradas escrituras son la Palabra de Dios, nuestro Creador, revelada a la humanidad. Cuando esto comienza a revelarse dentro de nosotros comienza una ebullición de alegría difícil de controlar, y nuestras emociones afloran por lo que estamos entendiendo, y lloramos, y nos postramos, y nos reímos, aún en medio de la adversidad, y todo porque la Palabra de Dios ha llegado hasta nosotros. Tremendamente profundo.
Pr. Herman Gajardo P.


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