“19. Y habiendo tomado alimento, recobró fuerzas. Y estuvo Saulo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco.
20. En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de Dios.
21. Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre, y a eso vino acá, para llevarlos presos ante los principales sacerdotes?”
Hechos 9:19-21
Saulo fue confrontado por el Señor, debido a que estaba persiguiendo a los creyentes, pero desde ese instante él comenzó a ser transformado de un fariseo religioso a ser un seguidor de Cristo, fue sanado de su ceguera, se bautizó, y ahora en el versículo 19 dice: “Y habiendo tomado alimento, recobró fuerzas”, y se quedó con los discípulos que estaban en la ciudad de Damasco, y el Espíritu Santo comenzó a inquietarlo, y quería compartir con otros acerca de lo maravilloso de la deidad de Jesús, que él ahora estaba entendiendo, realmente Saulo estaba totalmente revolucionado, y el versículo 20 dice: “En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de Dios”, o sea, de la misma manera que de sus ojos cayeron como escamas y recobró la vista, así también la gloriosa luz de la revelación de quién es Jesús, le hizo abrir los ojos de su entendimiento, y comienza a entender lo que las escrituras hablan de Cristo.
En el versículo 21, leemos acerca de la reacción de quienes le oían ahora y estaban atónitos, pues no podían creer que era el mismo Saulo que asolaba a los que invocaban el nombre de Jesús y los apresaba. El cambio que Dios hace en nuestra vida es total, nuestra vida ya no es la misma pues “si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). Si tú dices que eres un seguidor de Cristo, pero aún no has cambiado tu manera de vivir, entonces necesitas un encuentro con Jesús y que seas lleno del Espíritu Santo. Contáctanos, y te ayudaremos.
Pr. Herman Gajardo P.


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