“ 169. Llegue mi clamor delante de ti, oh Jehová; Dame entendimiento conforme a tu palabra.

170. Llegue mi oración delante de ti; Líbrame conforme a tu dicho.

171. Mis labios rebosarán alabanza Cuando me enseñes tus estatutos.

172. Hablará mi lengua tus dichos, Porque todos tus mandamientos son justicia.”

Salmo 119:169-172


Hermosos versículos que nos recuerdan que nuestro clamor no es en vano delante del Señor, el salmista pide sabiduría y obviamente cada uno de nosotros necesitamos también de esa sabiduría que viene de lo alto, y además nos enseña que nuestra oración conseguirá que Dios nos libre de todo mal.


El versículo 171 nos dice que nuestros labios rebosarán de alegría y habrá siempre alabanza en ellos, cuando entendamos sus estatutos, esto claramente nos da a entender que cuando su Palabra se revela en nuestras vidas la alabanza brota espontáneamente.


Al encontrar a Jesús en las escrituras, todo cambia en nosotros, pues todo lo demás pierde importancia, cuando Jesús aparece y se muestra como nuestro Salvador, nuestra Roca fuerte, nuestro Redentor, inevitablemente comienza en nosotros un deseo incontrolable de hablar de Él, de lo maravilloso e impresionante que es comenzar a conocerle como realmente Él es, pues solo entonces nos damos cuenta que “todos sus mandamientos son justicia” y que nada tiene más importancia que Jesucristo, pues todo es Él, y nada es más importante que Él en nuestra existencia.


Pr. Herman Gajardo P,