“5. Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará.
6. Exhibirá tu justicia como la luz, Y tu derecho como el mediodía.”
Salmo 37:5-6
Que tremendas declaraciones hace David aquí, en estos versículos que leemos hoy, y no son simples sugerencias, como para pensar en si las obedecemos o no, pues lo que nos enseña es lo mejor que podemos aprender y también para poner práctica, lo primero que nos dice es: “Encomienda a Jehová tu camino”, y eso es lo que debemos hacer, encomendarnos a Dios cada día, en cada determinación que tengamos que tomar, en cada resolución que debamos asumir, en la toma de decisiones familiares, laborales, o de servicio, en todo siempre Dios será nuestro mejor consejero, de hecho, la Biblia está llena de preceptos que son para que nosotros los obedezcamos, y todo para nuestro bienestar, pues es la voluntad de Dios para nuestras vidas. Luego el versículo nos dice: “Y confía en él”, o sea, debemos poner nuestra confianza en Él, pues “Él tiene cuidado de nosotros” (1 Pedro 5:7).
Luego, continúa diciéndonos: “y él hará”, o sea, Dios hará, Dios nos bendecirá, Dios cuidará de nosotros, Dios responderá a nuestro clamor, Dios se encargará de sustentarnos, Dios estará siempre con nosotros. David escribió esto pues él ya lo había experimentado en su propia vida, y tenía la certeza que si Dios lo hizo con él, también con nosotros lo hará. El versículo siguiente nos dice: “Exhibirá tu justicia como la luz, Y tu derecho como el mediodía”, ratificando así la maravillosa labor del Espíritu Santo en nosotros, pues nuestra justificación es gracias al sacrificio de Jesús en la cruz del calvario, y eso debe brillar en nosotros, pues es la luz que rige nuestra vida, y además nos empodera al enseñarnos que “nuestro derecho”, o sea el ser considerados hijos de Dios, es una brillante realidad, como el mediodía, en cada uno de los que hemos sido salvos por su gracia.
Pr. Herman Gajardo P.


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