“8. Hazme oír por la mañana tu misericordia, Porque en ti he confiado; Hazme saber el camino por donde ande, Porque a ti he elevado mi alma.

9. Líbrame de mis enemigos, oh Jehová; En ti me refugio.

10. Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.

11. Por tu nombre, oh Jehová, me vivificarás; Por tu justicia sacarás mi alma de angustia.”

Salmo 143:8-11

Estos versículos extractados del Salmo 143, son una sincera oración que podemos utilizar como ejemplo para nuestro relacionamiento con Dios, sobretodo cuando nuestro corazón se encuentra acongojado por alguna situación adversa que nos haya afectado. Estos versículos son para leerlos una y otra vez, y analizar cada una de las frases, escritas por el autor como versos, y que reflejan una profunda dependencia del Altísimo sobre su vida.

En nuestra vida necesitamos afianzar nuestra confianza en el Señor de la manera que el salmista lo evoca, con sentimiento, con desgarro. con integridad, entendiendo que su clamor es su única posibilidad de ser levantado, de ser restaurado, de volver a vivir, de volver a tener el favor de Dios, y de que sin Dios nada podemos hacer.

Quizás deberíamos aprender a expresar nuestras emociones, de tal manera que el Señor escuche nuestra oración, nuestro cantar, y abrir nuestro corazón y derramarnos ante su Presencia, de manera que nuestras palabras no pasen desapercibidas delante de nuestro Gran y Misericordioso Dios. A Él siempre sea la gloria,

Pr. Herman Gajardo P.