“2. Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí. Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, En medio de los tiempos hazla conocer; En la ira acuérdate de la misericordia.

3. Dios vendrá de Temán, Y el Santo desde el monte de Parán. Su gloria cubrió los cielos, Y la tierra se llenó de su alabanza.

4. Y el resplandor fue como la luz; Rayos brillantes salían de su mano, Y allí estaba escondido su poder.”

Habacuc 3:2-4


El profeta Habacuc escribió estos versos, los cuales muy poéticamente profetizan el momento culminante de la llegada de Jesús a vivir entre nosotros.


Jesús llega en medio de los tiempos, esto referido a la humanidad, pues su llegada tan impactante hizo que los hombres dividieran los tiempos en antes de Cristo y después de Cristo, quedando Jesús en medio de los tiempos, y vino a avivar su obra, a cumplir todo lo que de Él hablaban las escrituras, y también a absorber la ira de Dios decretada a causa del pecado, y vino a mostrar su misericordia al morir en nuestro lugar, y darnos de su vida.


Su gloria cubrió los cielos, Dios le exaltó hasta lo sumo y le dio un nombre que es sobre todo nombre, y la tierra se llenó de su alabanza, los gritos de “Hosanna, sálvanos Señor” fueron escuchados y toda su creación fue conmovida, y el resplandor de su venida fue como la luz, de la mano del Padre salieron rayos brillantes y allí venía Jesús, allí venía su poder, Emanuel venía a cumplir su promesa de vivir entre nosotros, y nació Jesús, y los coros angelicales cantaron glorificando a Dios. El Salvador había llegado.


Pr. Herman Gajardo P.