“12. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;”

Juan 1:12

En este versículo que leemos hoy, el apóstol Juan enfatiza sobre la relación que nos une con Dios, y esto es así, no porque nosotros hayamos hecho algo, sino sólo porque Dios nos amó y puso en marcha un plan de salvación. El versículo comienza con la siguiente afirmación: “Mas a todos los que le recibieron”, esta frase es posterior a la declaración que hizo Juan al establecer en el versículo anterior: “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron” (Juan 1:11), o sea, Jesús vino a los Judíos, pero ellos no creyeron en Él, en otras palabras, no le recibieron, pero (aquí se confirma que la salvación nos alcanza también a nosotros, los no judíos), a todos los que le recibieron, sean judíos o no, extranjeros, griegos, romanos, y todas las naciones del mundo, incluyéndonos a nosotros los Chilenos, habitantes de lo último de la tierra.

Luego, el versículo agrega: “a los que creen en su nombre”, y esto abarca a todos, a toda lengua y nación, a toda la humanidad, Jesús con su muerte nos salvó y además, a todos los que creen, Jesús con su sacrificio “les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”, Amén..!!, usted y yo podemos ser considerados hijos de Dios..!!, Jesús, con su autoridad nos faculta, nos da el derecho de volver a ser lo que Él diseñó para nosotros, ser su pueblo, ser sus hijos. De verdad, en Jesús somos hijos de Dios. Bendito Salvador, que vino a nacer en un establo, en humildad y pobreza, vino y se conmovió todo el universo, los ángeles vinieron por miles, la Navidad que celebramos en estos días es algo tremendo, que ningún viejo de barba y vestido de rojo se lleve la gloria que le pertenece solo a Jesús. La Navidad es Jesús.

Pr. Herman Gajardo P.