“10. sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano.”
Hechos 4:10
El apóstol Pedro, en su discurso enfatiza que no fue él, quien hizo el milagro para que ese cojo fuese sanado, y que ahora todos lo veían correr y saltar, y en el versículo que leemos hoy, lo reitera y dice: “sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel”, o sea, que quede claro, que a nadie le quepa ninguna duda, que nadie diga lo contrario, que a nadie se le olvide: fue “en el nombre de Jesucristo de Nazaret”, Amén..!!, Gloria a Dios..!!, si conocieron personalmente a Jesús, si lo vieron hacer milagros, si lo oyeron predicar el evangelio, si dijo que era el Hijo de Dios, si le escucharon decir que Él era antes de Abraham, si lo vieron enseñarle a sus discípulos acerca del Reino de los cielos, si lo vieron que con autoridad hablaba… entonces todo era verdad..!!, pues ahora sus discípulos están comenzando a hacer las mismas cosas, que las señales y prodigios de Jesús continúan a través de ellos, entonces se sienten consternados, temerosos, y maravillados.
Luego Pedro les enrostra lo que hicieron: “a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos”, haciéndoles ver y entender que Jesús está vivo, que a través del Espíritu Santo sigue con nosotros y en nosotros, y que en relación al cojo es “por Él (por Jesús, que) este hombre está en vuestra presencia sano”, Tremendo..!!, Maravilloso..!!, que glorioso es saber que, lo mismo que ocurrió con sus discípulos en los inicios de la Iglesia, hoy el Espíritu Santo sigue trabajando y moviéndose a través de nosotros para traer luz al mundo, y que muchos sean bendecidos y crean en el Nombre de Jesús y en su evangelio de Salvación.
Pr. Herman Gajardo P.


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