
“11. Y Elcana se volvió a su casa en Ramá; y el niño ministraba a Jehová delante del sacerdote Elí.”
1 Samuel 2:11
“18. Y el joven Samuel ministraba en la presencia de Jehová, vestido de un efod de lino.”
1 Samuel 2:18
“19. Y Samuel creció, y Jehová estaba con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras.”
1 Samuel 3:19
Samuel fue un hombre de Dios. Desde niño fue traído al Templo como un compromiso de su madre con el Señor. Ella era estéril y le pidió a Dios un hijo, y Dios le dió a Samuel, quien fue su primogénito. La Palabra nos enseña que Samuel desde pequeño ministraba al Señor. El sacerdote Elí se encargó de enseñarle y guiarle en el servicio al Señor. Más adelante encontramos que “el joven Samuel ministraba”. Y después agrega que Samuel creció y que Dios estaba con él y Samuel no dejó caer lo aprendido del Señor.
Samuel es para nosotros un ejemplo de vida, un referente de que en el transcurso de cada etapa de su vida él siempre sirvió al Señor. Su vida no estuvo exenta de dramas y terribles momentos de decisión en su vida y en la vida del pueblo de Israel. Samuel se mantuvo siempre fiel y leal a la voluntad del Señor. Incluso él mismo iba aprendiendo en cada experiencia que vivía.
Si hacemos un análisis de nuestra existencia, en este tiempo que nos ha tocado vivir, también muchos de ustedes desde niños han estado sirviendo al Señor, muchos también han llegado a su juventud siempre en el servicio de la obra del Señor, y han vivido diferentes situaciones de vida hasta llegar a ser adultos, pero si nos comparamos con Samuel, quizás no llegamos a su nivel de fidelidad y lealtad al Señor, quizás nos hemos involucrado en situaciones que para el mundo no es malo, pero que la Palabra prohíbe. Y lamentablemente hemos dejado caer a tierra el consejo divino, aún sabiendo que Dios está con nosotros. Pues a veces las circunstancias adversas nos han superado y le hemos fallado al Señor.
Pero una cosa la Palabra nos sigue diciendo, Dios siempre nos ofrece una nueva oportunidad de volver a ser fiel, de recuperar el sitial que Dios diseñó para nuestra existencia, y volveremos a ser útiles en manos de nuestro Hacedor.
Pr. Herman Gajardo P.


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