“25. Después fue Bernabé a Tarso para buscar a Saulo; y hallándole, le trajo a Antioquía.

26. Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.”

Hechos 11:25-26

El amor que fluía de Bernabé era notorio para todos los que le rodeaban, amor, generosidad, compañerismo, unidad, ayudar, eran los frutos de su transformación ahora que era guiado por el Espíritu Santo, y eso fue lo que le motivó a ir en busca de alguien que había conocido anteriormente y que estaba seguro Dios le usaría en gran manera. El versículo 25, que leemos hoy, dice: “Después fue Bernabé a Tarso para buscar a Saulo; y hallándole, le trajo a Antioquía”, Bernabé solo sabía que Saulo estaba en Tarso, tuvo que buscarlo, hasta que finalmente lo encuentra. Saulo, aprovechando esa estadía en su ciudad natal, se sumerge en conocer más y más acerca de Jesús a quien reconoció como el Cristo de las escrituras, hasta que llega Bernabé, y juntos van a Antioquía.

El versículo 26 dice: “Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente”, Bernabé reconoce el conocimiento adquirido por Saulo acerca de Jesucristo, y aprovecha ese ímpetu por compartir lo aprendido, predicar el evangelio, y juntos enseñan durante todo un año a los convertidos a Cristo en ese lugar. Al igual que Saulo, todos nosotros necesitamos aprender, estudiar las escrituras, empaparnos del mensaje de Dios, aceptar las directrices de nuestras autoridades, tener paciencia, y aprender a esperar ese momento cuando Dios envía por nosotros, y comienza nuestro servicio.

Pr. Herman Gajardo P.