“24. Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré.

25. Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca.

26. Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová.”

Lamentaciones 3:24-26

En estos versículos, el profeta Jeremías deja plasmado todo su sentir, toda su confianza, y su total dependencia de quién es el único que puede saciar nuestra sed y nuestra hambre espiritual, pues a pesar de todo lo complicado que fue el tratar de cumplir a cabalidad el ministerio que Dios le encomendó, él pudo conocer al Señor en una dimensión espiritual realmente maravillosa, pues pudo sentirse totalmente atraído por el inmenso amor de Dios y aprendió a depender solamente de las instrucciones que el Señor le entregaba, por lo cual, él con toda autoridad escribe: “Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré”, lo cual también es un ejemplo y una enseñanza para cada uno de nosotros, de manera de aprender a esperar siempre en el Señor.

Luego, sigue escribiendo, y enseñándonos: “Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca”, y aquí podemos entender que si queremos esperar en Dios, debemos hacerlo de corazón, con integridad, de verdad, de manera de aprender a depender solo de Él, obviando toda otra posible alternativa, pues Él es el único que nos conoce y sabe lo que es mejor para nosotros. Después, en el siguiente versículo escribe: “Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová”, y esto lo hace para enseñarnos a evitar las vanas palabrerías y repeticiones en nuestro clamor por alguna necesidad, pues el consejo es aprender a esperar, pero en silencio, sin reclamos, sin desesperarse, sin que nuestra lengua nos traicione debido la tensa espera, y nos impacientemos, y digamos algo inapropiado, y por nuestra imprudencia pongamos en juego el regalo de nuestra salvación.

Pr. Herman Gajardo P.