“2. para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios.”
1 Pedro 4:2
Es muy importante poner atención a las palabras del apóstol Pedro en esta carta, pues, el no perder el enfoque de cómo enfrentar las incongruencias de cumplir a cabalidad el ministerio al cual Dios nos ha llamado, es indudablemente algo que Pedro lo tenía muy bien asumido, y esto pues aunque su vida no estuvo exenta de muchos altibajos, ni siquiera cuando estaba con Jesús, pero todo cambió cuando vino el Espíritu Santo sobre él, y entonces tomó firme el arado, y entonces fue revestido de poder de lo alto, y entonces comenzó su ministerio, y su primera predicación trajo como resultado que se convirtieran más de tres mil personas, desde entonces Pedro entendió que no podía darse el lujo de perder el tiempo, pues Jesús había confiado en él, para que el evangelio fuese predicado hasta el fin del mundo, y tanto tiempo no tenía.
El versículo que leemos hoy, no es un buen consejo , es una orden: “para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres”, o sea, nada, absolutamente nada es más importante que cumplir nuestro ministerio de proclamar las buenas nuevas de salvación, y esto, pues debemos hacerlo “conforme a la voluntad de Dios”. No perdamos el enfoque en cosas triviales, predica el evangelio, a tiempo, y fuera de tiempo (2 Timoteo 4:2).
Pr. Herman Gajardo P.


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