“16. Después de esto volveré Y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; Y repararé sus ruinas, Y lo volveré a levantar,
17. Para que el resto de los hombres busque al Señor, Y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado mi nombre,”
Hechos 15:16-17
Es muy interesante considerar estas declaraciones del apóstol Pedro, establecidas en su discurso con motivo de la disputa sobre si los gentiles debían o no conservar los ritos mosaicos, pues sus palabras no estaban fundamentadas en su punto de vista al respecto o lo que opinaba la mayoría, sino basándose en lo que estaba establecido en las escrituras, lo cual, sin duda alguna, el Espíritu Santo les estaba revelando el sentir de Dios para con la humanidad, pues, en el versículo 16, que leemos hoy, dice: “Después de esto volveré Y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; Y repararé sus ruinas, Y lo volveré a levantar”, ¡qué hermoso..!, pues para todo judío lo mas importante y esplendoroso era presumir de su gran y precioso Templo, el mismo que Jesús dijo (refiriéndose a sí mismo) “destruyan este Templo y en tres días lo levantaré” (Juan 2:19), pero Pedro aquí hace mención al tabernáculo de David, a aquel que él construyó en su propia casa y estableció adoración continua las 24 horas del día con los levitas.
Creo firmemente que lo que Pedro nos está enseñando, es que debemos volver a los principios de adoración que Dios espera de nosotros, más que ostentación, más que solo palabras, es la adoración genuina, con música o sin música, pues Jesús estableció que “Dios busca adoradores, que le adoren en espíritu y en verdad”, y para lo cual, los gentiles también estamos considerados.
Pr. Herman Gajardo P.


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