“16. En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta.
17. Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, para que por mí fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del león.
18. Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.”
2 Timoteo 4:16-18
El apóstol Pablo no solo tuvo problemas con los opositores al evangelio que predicaba, sino también con muchos que habiendo conocido la Palabra de Dios, no persistían en ella y volvían atrás, otros se levantaban contra él posiblemente por no poder, o no querer, servir al Señor con la integridad y determinación con que Pablo lo hacía, y se sentían incomodados en cómo Dios lo usaba con poder y autoridad, por eso, en el versículo 16, leemos que cuando tomaron preso a Pablo y tuvo que defenderse, nadie estuvo con él, y lo dejaron solo, pero el apóstol pide a Dios que no les tome en cuenta esto, pues el Señor sí estaba a su lado.
Y así comienza el versículo 17, para ratificarlo: “Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas”, y de esa manera Pablo pudo predicar el evangelio, y los gentiles, los que no eran judíos, pudieron escuchar que Jesús también había muerto en esa cruz por ellos, Pablo fue el precursor de la predicación a los gentiles, hasta que el evangelio llegara hasta nosotros acá en Chile, pais considerado como el más austral del mundo, lo último de la tierra. Luego en el versículo 18, Pablo declara: “el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial”, enfatizando de esta manera que el propósito de Dios para su vida se cumpliría sí o sí… “A Él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén”… Gloria a Dios..!!. ¿Quieres ser parte de los que tienen siempre a Dios a su lado?, “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú y toda tu casa”.
Pr. Herman Gajardo P.


Sé la primera persona en compartir una reflexión.