“5. Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré;

6. de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré Lo que me pueda hacer el hombre.

7. Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe.

8. Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.”

Hebreos 13:5-8

Al terminar este año, no podemos dejar de honrar al Señor y darle gracias por habernos cuidado y sustentado. Hemos visto su mano poderosa actuar a nuestro favor, especialmente en momentos de aflicción, sus palabras que leemos en el versículo 5 de hoy: “No te desampararé, ni te dejaré”, han sido nuestro consuelo y animosidad, y nos han hecho ver que: “El Señor es mi ayudador; no temeré Lo que me pueda hacer el hombre”, es una declaración que realmente se cumple en nuestra vida, como lo describe el versículo 6. Dios es Misericordioso, pues sin merecer nada, hemos sido partícipes de ver la respuesta a nuestras oraciones, y los enfermos han sido sanados, las metas propuestas han sido alcanzadas, el Señor ha comenzado a restaurar lo que el enemigo nos había quitado, y su maravillosa Presencia nos sigue visitando.

Planifique su vida para el próximo año obedeciendo lo que nos enseña su Palabra: “Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe. Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”, Dios nos da referentes de lo que hace a quienes estamos bajo su cobertura, Él no cambia, Él sigue amándonos, Él es el mismo de ayer, y hoy, y lo será por siempre.

Pr. Herman Gajardo P.