“1. Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos,
2. diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.
3. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él.
4. Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.
5. Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta”
Mateo 2:1-5
Los magos descritos en estos versículos, posiblemente eran astrólogos que estudiaban las estrellas del firmamento, eran los astrónomos de antaño, la Biblia no especifica que eran reyes, ni cuántos eran, ni tampoco menciona sus nombres, pero cumplieron una labor importante al darse cuenta que algo trascendental estaba ocurriendo, pues ellos lo habían comprobado en sus estudios.
Ellos viajan hasta Judá, e indagan en el palacio del actual rey de los judíos llamado Herodes, acerca de este acontecimiento, pues ellos venían a adorarle. Esto es una señal que nos indica que personas no pertenecientes a Judá, como estos magos, fueron los primeros gentiles en adorar al Salvador, y reconocer en él al Rey, y le entregan valiosos presentes, quizás el primer indicio de que el Salvador sería para toda la humanidad.
Hoy siguen necesitándose personas así, que con temor en su corazón indaguen y busquen en las sagradas escrituras acerca de este Rey que nació en Belén, y que era Dios mismo visitándonos, cumpliendo así su propósito de venir a salvarnos de la condenación por causa del pecado. Bendito Salvador.
“Del Oriente vinieron
tres magos a adorar,
al Rey de los judíos,
que naciera en Judá.
Su estrella hemos visto
allá en el Oriente,
y a Él, escucha Herodes,
venimos a adorar.
Herodes se turbó,
y a los magos engañó,
Encuéntrenlo, les dijo
y háganmelo saber,
Yo también quiero ir
a adorar al nuevo Rey.
Siguiendo la estrella
llegaron a Belén
y encontraron al Niño
juntito a su mamá.”
Obra “El nacimiento”,
Canción “Los Magos”,
HGP, 1973
Pr. Herman Gajardo P.


Sé la primera persona en compartir una reflexión.