“8. y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios.

9. Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios.”

Hechos 3:8-9

La manifestación del poder de Dios, que comenzó en ese aposento alto, cuando ciento veinte personas estaban orando, y esperando el cumplimiento de la promesa de la llegada del Espíritu Santo sobre los creyentes en Jesucristo, estaba siendo conocida en toda la ciudad de Jerusalén. Pedro había sido usado por Dios, para entregar un magistral discurso hablando de quién era Jesús, y conminando a los oyentes a arrepentirse y ponerse a cuentas con Dios, los cuales eran como tres mil personas. Ahora Pedro va a orar al Templo y se encuentra con este cojo, al cual le extiende su mano y le ordena levantarse en el Nombre de Jesús, y lo imposible ocurrió, el versículo 8, que leemos hoy, dice: “y saltando, se puso en pie y anduvo”, el cojo saltó..!! Amén, Gloria a Dios..!!, lo que Pedro ahora tenía era el poder del Espíritu Santo manifestándose, y dándose a conocer, cumpliéndose así lo dicho por el Señor Jesús.

El cojo se levantó, y entró al Templo “andando, y saltando, y alabando a Dios”, la dicha de salir de una triste condición trae un gozo inefable, y conlleva gratitud, sobre todo conociendo a quien ha hecho tanto bien por nosotros, por eso brota espontáneamente en nosotros el deseo de alabar y adorar a nuestro gran Dios. El versículo 9 dice: “Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios”, y eso es lo que tenemos que hacer nosotros hoy, dar a conocer sus maravillas, compartir lo que ha hecho en nosotros, que todos sepan cuán grande es Dios. Le invitamos a adorar a Dios con nosotros. Contáctenos.

Pr. Herman Gajardo P.