“41. Pero dando en un lugar de dos aguas, hicieron encallar la nave; y la proa, hincada, quedó inmóvil, y la popa se abría con la violencia del mar. 42. Entonces los soldados acordaron matar a los presos, para que ninguno se fugase nadando. 43. Pero el centurión, queriendo salvar a Pablo, les impidió este intento, y mandó que los que pudiesen nadar se echasen los primeros, y saliesen a tierra;”

Hechos 27:41-43

Todos los designios de Dios se cumplen. “Porque Jehová de los ejércitos lo ha determinado, ¿y quién lo impedirá? Y su mano extendida, ¿quién la hará retroceder?” (Isaías 14:27), Dios le dijo a Pablo que debía ir a Roma, para darle a conocer allí, en medio de los gentiles, y nada ni nadie puede impedir que la voluntad de Dios se cumpla. En los versículos que leemos hoy, nos damos cuenta que las condiciones atmosféricas eran propicias para el naufragio de la embarcación en que viajaban, por lo cual, tomaron la decisión de hacer encallar la nave, aún así, el deber de los soldados era resguardar a los prisioneros y no permitir que escapasen nadando, por lo tanto sugirieron matarlos para evitar su fuga, pero nunca olvidemos que Dios sigue en control de todo, y lo que Él dijo se cumplirá.

Dios usa al centurión a favor de Pablo, el cual ordena que los prisioneros naden hasta llegar a tierra. A veces las circunstancias adversas son tan terribles que no vislumbramos ninguna salida, pero Dios es el que tiene la última palabra, y Él nos asombrará. Sigue confiando en Dios, Él nunca te fallará, ponte hoy a cuentas con Él.

Pr. Herman Gajardo P.