“5. Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.
6. Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.”
Mateo 6:5-6
Orar está de moda en estos días. En todo el mundo se hacen llamados a orar, para que esta pandemia termine, para que Dios sane a los enfermos de Covid, para que los que sufren dejen de sufrir, etc.
Estamos viviendo días en que muchos están reconociendo que solo en Dios está la salida y que solo Él tiene el poder para solucionar todo.
Pero hay algunos que solo aparentan tener fe en Dios, al igual que los fariseos, que hace mención la escritura que tomamos como referencia para hoy. Los fariseos fueron tratados de hipócritas por el Señor, porque ellos solo buscaban el ser vistos por los hombres, pero su corazón estaba muy lejos de Dios.
Jesús, al ver esto, y conociendo el poder de la oración, entrega instrucciones precisas de cómo hacerlo, de manera de llegar con nuestro clamor a la Presencia de Dios.
Entren en su casa, enciérrense, cierren la puerta... ¿es que tenemos que aprovechar este tiempo de cuarentena en orar entonces?, obvio que si..!! Estamos en el mejor momento para orar y que nuestra oración llegue al Padre, pero debe ser en secreto, en privado, en humildad, de corazón, y Dios escuchará, y Dios responderá, y nos recompensará... y en público..!!, Él hará que los demás vean su mano de amor y su cuidado por sus hijos que en Él confían.
Pr. Herman Gajardo P.


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