“31. Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.”

Hechos 4:31

Los apóstoles Pedro y Juan fueron injustamente encarcelados debido a la conmoción causada por haber sanado a un hombre cojo, pero al no poder hallar ninguna causa para castigarlos, los dejaron libres. Los apóstoles volvieron donde estaban los demás hermanos reunidos, y con mucha alegría, todos allí comenzaron a dar gracias a Dios y a orar efusivamente por haber cuidado a Pedro y a Juan. El versículo que leemos hoy dice: “Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló”, qué tremendo..!! la oración sincera y declarada con fe produce resultados poderosos, sobrenaturales, que muchas veces no podemos entender ni explicar, porque excede a nuestra capacidad de entender lo espiritual, pues la fuerza arrolladora del Espíritu Santo, al hacerse presente, produce conmoción en el ámbito natural, y todo es maravilloso, dulce, acogedor, impetuoso, cautivador, solemne, pues es la Presencia misma de Dios manifestándose entre nosotros.

Luego, el mismo versículo agrega: “y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios”, una vez más, al igual que el Día de Pentecostés, el Espíritu Santo se hace presente y todos los allí reunidos, nuevamente son llenos del Espíritu Santo, y comienzan a hablar con denuedo, con autoridad, con conocimiento revelado por el Espíritu, la gloriosa y poderosa Palabra de Dios. Que gloriosa experiencia sobrenatural los discípulos vuelven a experimentar, era el comienzo de lo espiritual, lo divino., interviniendo en nuestra vida natural, y llenándonos de conocimiento para guiarnos a Cristo, para intimar con el Señor, que a través del Espíritu Santo está con nosotros y usará nuestra boca para compartir las buenas nuevas del Evangelio de Salvación.

Pr. Herman Gajardo P.