“30. La boca del justo habla sabiduría, Y su lengua habla justicia.
31. La ley de su Dios está en su corazón; Por tanto, sus pies no resbalarán.”
Salmo 37:30-31
David, escribió en otro salmo, algo muy importante en relación a los justos, diciendo: “Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová” (Salmo 34:19), enseñándonos que Dios tiene un cuidado especial para con sus hijos, los justos, y aunque no estamos exentos de vivir y experimentar situaciones complicadas, siempre podemos contar con Dios a nuestro lado. En el versículo 30, que leemos hoy, nos dice: “La boca del justo habla sabiduría, Y su lengua habla justicia”, dándonos a entender que nuestro hablar, nuestro decir nuestra opinión, ahora que somos hijos de Dios, es ó debe ser lo que Dios dice, pues ahora, como dice el apóstol Pablo: “nosotros tenemos la mente de Cristo” (1 Corintios 2:16), por lo cual nuestra sabiduría viene de lo alto, viene de Dios, y: “la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía”, Amén..!!, Gloria a Dios..!!.
Luego el versículo 31, nos enseña: “La ley de su Dios está en su corazón; Por tanto, sus pies no resbalarán”, ratificando así, con esta declaración, que Dios es el que rige nuestra vida, nuestra mente, y nuestro hablar; Jesús mismo, un día dijo: “nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo” (Juan 8:28). Por lo tanto si hacemos lo que Dios ha grabado en nuestro corazón, esto es, su voluntad y su propósito, su promesa de bendición se cumplirá en nosotros “y nuestros pies no resbalarán”, nos mantendremos fieles y leales a sus preceptos, y su mano nos sostendrá en momentos difíciles y o aflicciones que tengamos que experimentar, pues en Él siempre estaremos seguros.
Pr. Herman Gajardo P.


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