“11. Porque he aquí ha pasado el invierno, Se ha mudado, la lluvia se fue;

12. Se han mostrado las flores en la tierra, El tiempo de la canción ha venido, Y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola.”

Cantares 2:11-12

Qué poética declaración hace el rey Salomón, en estos versículos que leemos hoy, pues nos hace ver y pensar, que a pesar de los inviernos que tengamos que pasar, bien sabemos que son necesarios para la renovación de la tierra, y en nuestro caso, la renovación de nuestras fuerzas, de nuestros planteamientos, y de esa manera asimilar conocimiento y experiencia en nuestra vida para aprender a estar preparados para enfrentar los inviernos que vendrán; las lluvias son necesarias para la tierra y el rebrote de las plantas, pero muchas veces pensamos que las lluvias son problemas que caen sobre nosotros, y no queremos recibirlos, pero cada problema que enfrentemos es una posibilidad de ver la mano del Señor moverse a nuestro favor, como bien alguien dijo una vez: “sin luchas no hay victorias”.

Y cuando el invierno termina, se acaban las lluvias, y la tierra florece abundantemente, y la primavera es una época que nos gusta experimentar, de la misma manera, cuando los problemas se van, llega la alegría, llega el descanso, llega el relajo, llega el refrigerio, nuestro semblante cambia, y en nosotros hay una madurez por haber pasado de la angustia a la paz anhelada. Hay un salmo que dice: “Has cambiado mi lamento en baile; Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría” (Salmo 30:11). Sólo Dios puede producir ese cambio en nosotros. Luego el versículo que leemos hoy, nos dice: “El tiempo de la canción ha venido, Y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola”, qué tremendo..!! qué maravilloso..!!, llega el tiempo de cantar..!! lo malo ya pasó, la epidemia ha retrocedido, podemos volver a reunirnos, y juntos adorar al Señor, y recibir su bendición.

Pr. Herman Gajardo P.