“32. Acecha el impío al justo, Y procura matarlo.

33. Jehová no lo dejará en sus manos, Ni lo condenará cuando le juzgaren.”

Salmo 37:32-33

Que reconfortante es leer en estos versículos, acerca de la protección de Dios en medio de las terribles acechanzas y amenazas del enemigo en nuestra contra. El versículo 32 es claro y enfático al decir: “Acecha el impío al justo, Y procura matarlo”, dándonos a conocer la maldad y odio del diablo para con los justos, los salvados, los redimidos por Jesús en la cruz del calvario, el enemigo está siempre al acecho, buscando la forma de hacernos caer, de quitarnos el gozo, de robarnos la alegría de saber que somos hijos de Dios, de destruir nuestra relación diaria con el Señor, de engañarnos con embustes, aún hasta usando a personas cercanas en las cuales confiamos, pero bien dijo el apóstol Pablo: “que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones” (2 Corintios 2:11), por lo cual: “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo” (Efesios 6:11).

En el versículo 33, leemos la reacción de Dios frente a los ataques del enemigo, pues dice: “Jehová no lo dejará en sus manos, Ni lo condenará cuando le juzgaren”, Dios siempre estará a nuestro favor, Él cumplirá su promesa de cobijarnos bajo sus alas, como nos enseña el Salmo 91, y además, nos garantiza, que si somos juzgados por truhanerías del enemigo, o sea, tratados injustamente, y hasta enjuiciados y condenados con cárcel, Él, no nos condenará, ¡¡Amén..!!, ¡¡Gloria a Dios..!!. En otro Salmo leemos lo siguiente: “Porque has mantenido mi derecho y mi causa; Te has sentado en el trono juzgando con justicia. Reprendiste a las naciones, destruiste al malo” (Salmo 9:4-5), la justicia de Dios es nuestra justicia, esto es a todos los que dependemos de Él, y vivimos según sus preceptos.

Pr. Herman Gajardo P.