“15. Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

16. Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

17. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

18. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.”

Mateo 16:15-18

En el tiempo en que Jesús vivió entre nosotros, muchos decían que Él era la reencarnación de algún profeta famoso, pues como no le conocían, solo expresaban lo que ellos pensaban al respecto, pero Jesús quería enseñar y establecer quién realmente era Él, por eso les pregunta a sus discípulos “¿y quien dicen ustedes que soy yo?”. Esta fue la ocasión en que Pedro dice: “tú eres el Cristo, el hijo del Dios viviente”, la mayor revelación de quién era Jesús.

Uno de los aspectos importantes de esta conversación es que Jesús, si bien reconoce que Pedro da la respuesta correcta, Él le da la gloria a Dios al declarar y establecer que fue el Padre quien se lo reveló a Pedro, y no fue algo que Pedro ya sabía o había deducido por la cercanía que tenía con él. Fue el Padre quien da a conocer al hijo, de la misma forma en que lo presenta cuando es bautizado por Juan, en donde se escucha una voz que venía del cielo diciendo: “este es mi hijo, en quien tengo complacencia”... que tremendo.

Y Jesús declara que “sobre esta roca”, o sea sobre este fundamento, sobre esta base revelada por Dios a Pedro -que Él era el Cristo- Él edificaría su Iglesia. La base, el fundamento de la Iglesia es Cristo, Él es nuestra doctrina, Él es quien nos sustenta, Él es quien nos sostiene. Más adelante Pedro escribe en una de sus cartas: “vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo”...Que maravillosa revelación había tenido Pedro.

Es lamentable, que algunos todavía digan que Pedro es el fundamento de la Iglesia, pues eso es un absurdo, y no tiene nada que ver con lo que la Palabra describe y enseña. Si usted analiza bien Jesús dice: “tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré...”, es un juego de palabras, pues Pedro significa piedra, pero Jesús enfatiza que “sobre esta roca”, o sea sobre este fundamento, que era lo que Pedro había declarado: que Jesús era el Cristo, el Mesías profetizado en las escrituras.

Por lo cual, volviendo a lo que estamos viendo, Jesús establece Su Iglesia y añade que: “las puertas del Hades, no prevalecerán contra ella”, o sea la Iglesia siempre permanecerá, nada ni nadie se podrá levantar contra ella ni destruirla, se podrán destruir los templos, los edificios, pero la Iglesia somos nosotros..!! Y estamos sujetos a Cristo, el que venció a la muerte..!! Así que, en Él estaremos siempre seguros y nada ni nadie nos arrebatará de su mano. Gloria a nuestro Salvador..!!

Pr. Herman Gajardo P.