“13. Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé?

14. Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.

15. Además dijo Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Éste es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos.”

Éxodo 4:13-15

Cuando Dios le habla a Moisés, para darle instrucciones de cómo sacar al pueblo de la esclavitud en Egipto, Moisés pregunta: ¿y si me preguntan por tu nombre qué les respondo?, obviamente Moisés sabía que los egipcios tenían muchos dioses y cada uno de ellos con su respectivo nombre, por lo cual era necesario conocer el nombre de Dios para ir a hablar con el Faraón.

Dios le contesta con un juego de palabras, diles: “YO SOY EL QUE SOY, así que diles que YO SOY te envía”... el nombre de Dios es este, YO SOY, y por generaciones se ha venerado el nombre de Dios como “El Gran YO SOY”, y los judíos, por respeto, no pronuncian ese nombre, y para referirse a Dios utilizan sus atributos, como por ejemplo Adonay, Elohim, El, Hashem, y otros. ¿Porqué Dios se presenta así?, porque Dios es mucho más que un nombre, es mucho más que un atributo, Él es todo, Él es, Él era y lo será por siempre, no podemos encasillar a Dios bajo solo un concepto, Él es mucho más de lo que podamos imaginar, Él no tiene un nombre como los demás dioses que los hombres se han hecho, porque Dios es único y no hay otro Dios, solo Él es y existe por siempre y para siempre.

Además Dios fue enfático al hablar con Moisés y le dice que “este es mi nombre, y con este nombre se me recordará siempre”. No podemos explicar y clarificar cómo Moisés logró convencer a todos que el Dios de nombre “YO SOY” solicitaba que su pueblo saliera de Egipto para ir a tener una reunión con Él en el desierto. Pero Dios mismo se encargó de engrandecer su Nombre y a través de muchos milagros y sucesos extraordinarios, respaldó a Moisés, para que su pueblo pudiera ser liberado de la esclavitud.

¿Porqué y para qué hace Dios todo esto?, para enseñar a las futuras generaciones, y aún hasta nosotros hoy, que su plan de liberar de la esclavitud aún sigue vigente, la muerte de Cristo en la cruz del calvario es el pago de nuestra liberación y tu y yo hoy podemos ser libres del pecado y además ser llamados hijos de Dios. Maravilloso Dios. Maravillosa es su misericordia.

Pr. Herman Gajardo P.