“6. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días.”
Salmo 23:6
Al leer hoy, el último versículo de este precioso Salmo, podemos darnos cuenta de la profundidad del conocimiento de Dios alcanzado por David, pues él escribe con total conocimiento de causa cada una de estas afirmaciones, considerando que él vivió y experimentó tantas maravillas del Señor, tanto personalmente como también para poder reinar sobre Israel, y establecer un reino poderoso pues siempre estuvo fundamentado en Dios. El versículo comienza diciendo: “Ciertamente”, o sea, es verdad, lo aseguro, no hay duda alguna, y tú puedes también experimentarlo..!! “…el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida”, no a veces, no solo cuando las cosas están bien, ni tampoco solo en tiempos de crisis, no, las bendiciones de Dios están vigentes “todos lo días”, y ellas “te seguirán“, Amén..!!, Gloria a Dios..!!
Luego, el versículo agrega, como una decisión, formal, irrefutable, de verdad: “Y en la casa de Jehová moraré por largos días”, o sea, si creo en su Palabra, si acato sus decretos, si obedezco sus mandamientos, si acepto en mi corazón el sacrificio de salvación efectuado por Jesucristo al morir en mi lugar, entonces la vida eterna será parte de mi existencia, y estaré con Él, en Su casa, en su reino celestial, por toda la eternidad. Es Su promesa, y Dios cumple sus promesas. Es parte de Su plan para nuestras vidas. “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa” (Hechos 16:31).
Pr. Herman Gajardo P.


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