“15. y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos.

16. Y por la fe en su nombre, a éste, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a éste esta completa sanidad en presencia de todos vosotros.”

Hechos 3:15-16

En cierta ocasión, cuando Jesús estaba con sus discípulos, les hace una gloriosa y determinante declaración: “Yo soy el Camino, y la Verdad, y la Vida” (Juan 14:6), lo cual es parte fundamental de la doctrina del evangelio de Jesucristo, pues Él es la Vida, “Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten” (Colosenses 1:17), y ese conocimiento es crucial para la labor apostólica de Pedro, quien, aprovechando la oportunidad de crear conciencia acerca de la persona de Jesucristo, y además dar a conocer el evangelio de salvación, le dice a la multitud allí reunida: “y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos”, enfatizando que todo lo experimentado en los últimos días, era verdad, y que las señales y milagros son la prueba sustancial de que el Espíritu Santo de Dios ahora mora en nosotros.

Luego, en el versículo 16, del párrafo bíblico que leemos hoy, acentúa que todo es posible creyendo y teniendo fe en Su Nombre, y explica que solo por la fe en Jesucristo el cojo ha sido sanado, de lo cual todos los presentes son testigos. Hoy, en este tiempo que nos ha tocado vivir, seguimos siendo testigos del tremendo y maravilloso poder de Dios que sigue actuando en favor de aquellos que tienen fe y creen en Dios, pues “Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado” (Salmo 100:3).

Pr. Herman Gajardo P.