“1. Permanezca el amor fraternal.

2. No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.”

Hebreos 13:1-2

El autor de la carta a los Hebreos, inspirado por el Espíritu Santo, enfatiza aquí, en el versículo 1 del último capítulo de esta carta, acerca de la demostración del amor los unos por los otros, diciendo: “Permanezca el amor fraternal”, que no se diluya, que no se pierda por causa de estar pasando un mal momento, que no nos distanciemos por causa de no estar de acuerdo en algo, que la amistad sea superior a cualquier problema, tristeza, o agobio al no ver resultados; que el amor fraternal predomine, que se cumpla entre nosotros el Salmo 133, que nos consideremos los unos a los otros, que no nos subestimemos los dones que el Señor nos ha dado a cada uno, que no importando nuestros resultados nos animemos mutuamente y demostremos el amor fraternal.

El versículo 2 nos dice: “No os olvidéis de la hospitalidad”, recordándonos con esto que debemos ser amables, generosos, sin esperar sentirlo, como algunos adoptan esa opción, sino siendo obedientes al mandamiento del Señor de amarnos los unos a los otros, considerando que el amor no es un sentimiento, es una decisión, además el versículo termina diciéndonos: “algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles”, y a veces sin darnos cuenta, impensadamente, Dios nos usa para ser cauces de bendición para otros, por lo cual, debemos estimularnos “al amor y a las buenas obras”, como nos enseña su Palabra, o cómo dice el proverbio popular: “haz el bien sin mirar a quien”. En todo caso, la Biblia también nos enseña: “Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe” (Gálatas 6:10). No lo olvide: “que permanezca el amor fraternal”.

Pr. Herman Gajardo P.