“17. Después de estas cosas aconteció que cayó enfermo el hijo del ama de la casa; y la enfermedad fue tan grave que no quedó en él aliento.

18. Y ella dijo a Elías: ¿Qué tengo yo contigo, varón de Dios? ¿Has venido a mí para traer a memoria mis iniquidades, y para hacer morir a mi hijo?

19. Él le dijo: Dame acá tu hijo. Entonces él lo tomó de su regazo, y lo llevó al aposento donde él estaba, y lo puso sobre su cama.

20. Y clamando a Jehová, dijo: Jehová Dios mío, ¿aun a la viuda en cuya casa estoy hospedado has afligido, haciéndole morir su hijo?

21. Y se tendió sobre el niño tres veces, y clamó a Jehová y dijo: Jehová Dios mío, te ruego que hagas volver el alma de este niño a él.

22. Y Jehová oyó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a él, y revivió.”

1 Samuel 17:17-22

El profeta Elías estaba siendo sustentado por una mujer viuda que tenía un hijo, pero el versículo 17 nos narra que el niño enfermó y murió. La viuda, en su desolación encara al profeta y lo culpa de lo sucedido, y le pregunta si su estadía en su casa era para hacerla vivir nuevamente desdichas y desgracias, que ella había pensado, que se terminarían con un profeta en su casa.

Muchas veces tendemos a pensar que si tenemos cerca a alguien cercano a Dios, o si esta persona nos trajo bendición a nuestra vida, entonces nos relajamos y pensamos que todo va a estar bien, pero nos equivocamos, pues las circunstancias adversas siempre están latentes, de hecho Jesús mismo nos advirtió diciendo “en el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo”, a pesar de todo, debemos seguir confiando en el Señor.

El profeta Elías le hace ver esta terrible situación al Señor, y le pide con sinceridad y devoción que por favor le devuelva la vida al niño. Dios responde al clamor de Elías y el alma del niño regresó a él y revivió. Dios sigue siendo Todopoderoso, nosotros, ante cualquier adversidad, debemos seguir esperando en su misericordia, y evitar el pago que merecemos, por causa del pecado que hoy se ha asentado en nuestra sociedad.

Pr. Herman Gajardo P.