“8. sino hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo,”

Tito 1:8

En este versículo bíblico, que leemos hoy, el apóstol Pablo le sigue dando instrucciones a Tito, en relación a los requisitos de los obispos, y que también son para todos  los que ocupen cargos eclesiásticos, y también para cada uno de nosotros, aunque todavía no trabajemos en algún ministerio en la congregación donde asistimos, pues son directrices que vienen de Dios mismo para ser ejercitados en nuestra vida cristiana, recuerde que no basta con solo saberlo, sino que también experimentarlo, y ser ejemplos para quienes nos rodean o sepan de nosotros. En el versículo se nos enseña expresamente a ser “hospedadores”, y esto es en relación a ser amables, empáticos, generosos, y ayudar y recibir a quien lo necesite; luego agrega “ser amante de lo bueno”, que el hacer lo bueno sea nuestro placer, que haga el bien con alegría de corazón, y no para ser vistos.

Además, el versículo agrega, ser “sobrio”, o sea estar atento, activo, pendiente de qué mas bien podemos hacer; después dice “justo”, dándole una especial importancia a actuar con igualdad frente a la necesidad, y no tener preferencias personales para ayudar; luego dice “santo”, y esto tiene que ver con nuestro relacionamiento personal con Dios, pues en su Presencia nos santificamos, y sin olvidar que “sin santidad nadie verá al Señor”. El versículo termina con la frase: “dueño de sí mismo”, y esta característica es muy importante, pues nos insta a ser mesurado, de una línea, sin dobleces, íntegro, que demuestra seguridad, confianza, valentía, a estar en control de todo, confiando siempre en el Señor, realmente ser en quien confiar. Dios nos ayude a dejarnos moldear por sus enseñanzas.

Pr. Herman Gajardo P.