“8. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.
9. El hermano que es de humilde condición, gloríese en su exaltación;
10. pero el que es rico, en su humillación; porque él pasará como la flor de la hierba.”
Santiago 1:8-10
En estos versículos que leemos hoy, nos damos cuenta que Dios conoce nuestros corazones, y sabe muy bien lo que tenemos allí, pues nuestras convicciones, nuestros pensamientos, nuestros anhelos, nuestros deseos, todo ello lo tenemos guardado allí, y nuestro actuar no necesariamente demuestra lo que realmente somos, pues el ser humano actúa de manera que los demás piensen que todo lo tiene bajo control, que nada escapa a su voluntad, sin embargo, para mantener esa postura, en muchas ocasiones se comporta de una manera y otras veces de otra manera, tratando de engañar a su entorno que todo está bien, algunos saben que son así, y se aceptan a sí mismos y tratan de convencer a los demás a que los acepten así como son.
Pero la Palabra hoy es muy clara al respecto, y nos dice: “El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos”, o sea, enfáticamente trata a este tipo de personas como inconstantes, inmaduros, poco serios, inseguros, no se puede confiar en ellos, empiezan algo y no lo terminan, pero también leemos en estos versículos acerca de otro tipo de personas, sobre todo si han conocido al Señor, y que ahora son humildes, los cuales deben gloriarse en el Señor, pues “Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido” (Lucas 14:11); y el mismo versículo agrega que “el que es rico (gloríese), en su humillación”, y lo aclara enseñando: “porque él pasará como la flor de la hierba”. Nuestra vida está en manos de Dios y Él es quien dirige nuestro andar. Seamos íntegros.
Pr. Herman Gajardo P.



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