“3. Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia,”
2 Pedro 1:3
En este versículo que leemos hoy, el apóstol Pedro nos enseña, y además nos ratifica, que Jesús es el centro de todo, pues comienza diciéndonos: “Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad”, si Jesús es la vida, entonces todas las cosas le pertenecen a Él, pues todo lo que existe fue creado en Él (Colosenses 1:16), y Jesús nos ha hecho partícipes de todo lo que Él es, al pedirle al Padre que envíe sobre nosotros su Espíritu Santo, por lo cual, entendemos claramente que, como Pedro nos dice: “nos han sido dadas por su divino poder”, y esto es posible gracias a su piedad o más bien su gran misericordia, la que ahora está en nosotros y además debemos de manifestar, pues Jesús dijo claramente que el Espíritu Santo nos daría poder, y eso es lo que nos hace diferentes, pues el poder que actúa en nosotros nos da la confianza que en el Señor estamos seguros y somos más que vencedores.
En la segunda parte del versículo, Pedro nos explica cómo es esto: “mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia”, en otras palabras, el estudiar y escudriñar las sagradas escrituras, nos dará la revelación que nuestra alma necesita saber, por lo tanto, establezca como prioridad en su vida el conocer la Palabra de Dios, solo así estaremos capacitados para disfrutar de su divino poder en nosotros.
Pr. Herman Gajardo P.



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