“3. Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; Mi gloria, y el que levanta mi cabeza.
4. Con mi voz clamé a Jehová, Y él me respondió desde su monte santo.
5. Yo me acosté y dormí, Y desperté, porque Jehová me sustentaba.”
Salmo 3:3-5
Dios sigue siendo el mismo. David sabía quien era Jehová y su confianza siempre estaba en Él. Los Salmos que escribió y cantó son para recordarnos quien es nuestro Poderoso Dios. Él es nuestro escudo, nuestra protección cuando nos atacan. Él es nuestra Gloria, es el que levanta nuestra cabeza, el que nos anima, el que nos consuela, el que nos fortalece... Él es nuestra esperanza, Él es quien escucha nuestro clamor y nos responde. Él es todo lo que usted y yo necesitamos. Podemos acostarnos y dormir, y despertar, porque Él nos sustenta.
Qué tranquilizadoras palabras podemos encontrar en este Salmo, debemos grabarlas en nuestra mente, en nuestro corazón, y no olvidarnos nunca que solo en Él podemos seguir confiando. Él nunca falla. Él siempre estará con nosotros.
Pr. Herman Gajardo P.


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