
“25. Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?
26. Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?”
Mateo 6:25-26
Las enseñanzas de Jesús van mucho más allá de las circunstancias que podamos estar experimentando o del estilo de vida que, por cultura o idiosincrasia, nos hemos acostumbrado a vivir.
Dios sabe de que tenemos necesidad, y no es precisamente el satisfacer nuestras necesidades materiales, si se fijan bien en las palabras de Jesús, Él trata de quitarle la importancia que nosotros le damos a nuestras necesidades básicas, y trata de hacernos pensar en lo que verdaderamente necesitamos.
Jesús nos hace ver que nosotros dependemos de Dios, que nuestro sustento viene de Él y no de lo que nosotros, por nuestro afán, logramos para subsistir. Dios nos ve tan ocupados de tantas cosas que nos preocupan, pero que no valoramos lo importante de existir, del porqué vivimos, para qué Dios nos creó y nos dió vida.
La pregunta que Jesús hace es: ¿no es la vida más que el alimento?... pero la filosofía del mundo nos enseña que si debemos preocuparnos por todas estas cosas, incluso nos preparan desde pequeños para enfrentar la vida y ser personas útiles a la sociedad. Obviamente todo esto nos aleja de Dios y de una dependencia de Él.
Dios se preocupa de nosotros mucho más de lo que nosotros nos imaginamos. Lejos de Él somos vulnerables a las tentaciones, por culpa de nuestras necesidades, pero aferrados a Cristo nuestra mente es transformada a su imagen y en Él somos más que vencedores.
Pr. Herman Gajardo P.


Sé la primera persona en compartir una reflexión.