“7. En aquellos lugares había propiedades del hombre principal de la isla, llamado Publio, quien nos recibió y hospedó solícitamente tres días. 8. Y aconteció que el padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebre y de disentería; y entró Pablo a verle, y después de haber orado, le impuso las manos, y le sanó.”
Hechos 28:7-8
Luego del naufragio sufrido, y después de que nada le ocurrió a Pablo, al ser mordido por una serpiente venenosa, los lugareños muy intrigados pensaron que era un dios, pues nadie sobrevivía a la mordedura de una serpiente como esa. Después de esto, el apóstol Pablo junto a sus compañeros, fueron recibidos en casa de un tal Publio, que los acogió en su casa por tres días, según leemos en el versículo 7, de la lectura bíblica de hoy. Pablo sabía que todos hablaban de él, pero a él solo le interesaba glorificar al Señor, y darlo a conocer, por lo cual, él aprovechó esta circunstancia para hablar del inmenso y sobrenatural poder de Dios. En el versículo 8, leemos que el padre de Publio estaba enfermo, con fiebre y disentería, él necesitaba conocer a Dios.
El versículo 8 termina con la siguiente narración: “y entró Pablo a verle, y después de haber orado, le impuso las manos, y le sanó”, Pablo no era un simple reo rumbo a Roma, era un emisario del Señor, era el portador del poder del Espíritu Santo que moraba en él, era un instrumento escogido por Dios para cumplir un propósito, al igual que tú y yo, si disponemos nuestra vida en sus manos. Entra en lo sobrenatural, déjate usar por Dios.
Pr. Herman Gajardo P.


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