“18. ¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia.”
Miqueas 7:18
Los profetas del Antiguo Testamento, escribieran acerca del inmenso amor de Dios por su creación, los Salmos describieron la venida de un Salvador, el pecado nos condenaba a toda la humanidad a una muerte eterna, nuestro futuro estaba sellado por el juicio emitido por Dios: “Porque la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23a), pero la misericordia de Dios, que es eterna, nos dió una oportunidad. El versículo que leemos hoy dice: “¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad?”, Bendito Dios de amor..!!, Quien como tú..!!, que perdona la maldad..!!, Dios nos perdonó..!!, aún sin pedirle perdón, Él nos perdonó..!!, Jesús intercedió por nosotros cuando estaba en la cruz, al decir: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34).
Además, el versículo de hoy, dice que Él “olvida el pecado”, o sea, Dios no se acordará más de lo malo que hicimos… Gloria a Dios..!!, luego el versículo termina diciéndonos: “No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia”, y esa sería la explicación del porqué Dios actúa así, simplemente porque Él se deleita en misericordia, pues Él es un Dios de amor, Él no siente amor según las circunstancias, Él siempre es amor, y su amor es muy difícil de entender y de explicar… pero ese amor, tremendo y maravilloso amor, nos alcanzó. Muy bien lo describe ese himno: Sublime gracia.
Pr. Herman Gajardo P.


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